jueves, 4 de mayo de 2017

Psicopatía

Cada vez que me acerco a un espejo me siento contento, es en ese preciso momento donde mis ojos se encuentran con mi alma, el reflejo exacto de mis emociones y mis sentimientos; la noche cae con una fuerza increíble, y mis ganas de hacer algo excitante crecen de mismo modo.

Viernes por la noche, monólogo habitual, encuentro de mi persona con mi amiga la consciencia, ¿Me siento? - Claro, ¿Querés vino?- Si, gracias muy amable. El mismo ritual, es satisfactorio; me acordé de algo, sabes, mañana me toca ir al dojo, ¿Me acompañas? Managua tiene un aire que me envicia, con mi amada consciencia disponemos de una caminata que afloja mínimo dos horas de placer, ahí cerca de la Vicky  pasan los muchachos de la vida transeúnte, entonces el acercamiento es fácil y como una dama bella e inteligente las palabras adecuadas facilitan el envolvimiento de nuestro nuevo juguete, ¿Verdad qué sí amada Consciencia mía? ¿Verdad qué sí? A ver, a ver, ¿Qué tenemos aquí? Siguiente paso; aletarguemos el proceso, disfrutemos la vida, al menos la que le sobra. (Risa sabrosa).

- Buenas noches.
- Hola, buenas noches. ¿Vos sos por casualidad el muchacho con el cual me iba a encontrar? 
- Eso depende de vos.

Pequeño detalle que aflora y que mis ojos perciben, su nombre en su carné colgado sobre sus voluminosos pechos.

- Vaya, que suerte tengo, por el momento todo apunta a que la noche con vos se vuelve intrigante. - Expresó con una perspicacia inocente.
- Celia, me gusta caminar sabes, así, antes de aventurarme en tragos que conducen a mi cuarto, puedo conocerte y determinar si realmente mereces una aventura sexual conmigo. 
- El sarcasmo es lo tuyo... Discúlpame, y... ¿Cómo te llamas?
- En el camino te lo digo.

Paseamos por la larga calle que destina la entrada al hostal que se sitúa frente a la iglesia San Agustín, mano derecha, mano izquierda, mano derecha, una escalera que tambalea sus piernas y endurecen las mías, mira, ahí esta el parque de los robles, con este clima fresco sería un fracaso no obtener de su parte una conversación envolvente, le damos vuelta a la redonda al parque, pasamos por un charco, le doy mi mano con el fin de que se sujete y evite pasar por el charco que impide nuestro paso, me mira con un cariño curioso que me obliga a imitar el ángulo de sus ojos, hablamos de literatura, de la emoción que el arte esconde, los enigmas de la historia nacional, conflictos bélicos, y temas que encarrilan a las personas a sentir eso que yo llamo apego, vos lo conoces como confianza, proximidad quizá sea mas benevolente. Nos damos un tiempo y nos sentamos en una banca que da vista a la calle, me toma de la mano y me entera de sus hechos personales, la miro y le tomo fuerte la derecha, y asisto de manera que parezca que a pesar de mi silencio yo la puedo comprender, un juego tierno que destila emociones, sesiones de conductas que se mezclan en un río que desemboca en mis fines, delicia, belleza, felicidad. La llevo a mi casa, la meto a mi cuarto, le hago besarme con desenfreno, así el tacto se desinhibe de manera que el morbo cohibido emerge con fuerza y quema sus ganas, su boca que se entreabre en la ruta que mi mano cruelmente conoce y da paso a un desencadenante sexual ardiente, su boca besa mi boca con extrema suavidad, y en un baile lento pero sensual baja con seguridad a mi pene, de tal forma que se enloquece y me hace extasiarme; diversas posiciones, en distintos lugares, le pido un tiempo de dos minutos, voy a la cocina, tomo una copa, le sirvo whisky y mezclo un somnífero, le sirvo, la bestia incansable cesa su salvajismo y cede a mis brazos a medida que sus ojos se cierran. 

Querida Celia, estas en mi cama, abriste los ojos, que hermosos ojos tenes, tuve que poner un trapo en tu boca, disculpa, es que los gritos me incomodan, pero... ¿Estás cómoda? Escucha esa música, una bossa hermosa que tranquiliza nuestras almas, que hermosos tus senos, ay Celia; permiso, voy a la bodeguita a sacar unos guantes,unos bisturíes filosos y otras cosas filosas. La anatomía en su máximo esplendor, que hermosa la sangre que se derrama sobre tu pierna izquierda, mi mano da paso a una cisura limpia y fina, y el rojo brilla en mis ojos, esto es arte Celia, dan ganas de pintarlo para luego enseñártelo, a ver, Consciencia, ¿Te gusta esto? Tiene una piel suave y huele rico, probablemente el cuero nos sirva para lucirlo como protector de mi estuche de gafas. Celia, Celia... ¿Celia? Que lástima, que rápido moriste. Enciendo las luces, y en una emulsión casi artística, el tungsteno se muestra limpio con un azul mórbido, de esencia impecable, ay, esos tonos coloridos que nunca se marchitan en la memoria. Conecto la sierra y hago cortes limpios, me encargo de quitar manos y pies, detesto esas dos partes del cuerpo, son tan sucias y asquerosas, que hermosa Celia, sos hermosa, una obra de arte. Bueno, mucha diversión por hoy, mañana me encargo de tu piel y procedo a tirarte en pedacitos en el cauce de la Vicky, ja, que ironía, donde te hallé te dejo, respetuoso yo como siempre. 

- Viernes 19 de mayo del 2017

Los días tienen un sabor suave cuando la pasión no me posee, extraño a Celia. 

Espejo amigo mio, consciencia hermana mía, ¿Cuándo será el día que la soledad me deje libre? Rumbo a mi trabajo, me encargo de estudiar el caso de Celia que fue reportado hace cinco días, alguien al parecer encontró partes de su ya hermoso y difunto cuerpo. Que aburrido, pues, ¿Debería culparme yo mismo? Aquí el centro de investigación forense es un asco, pero con un perito convincente es más que suficiente para subirle los humos a estos inútiles policías. 

En la tarde me encontré con una muchacha llamada Nicole, me sorprende su pintura, me emociona pensarla en mi casa, hablando de su arte, de poesía, literatura, interesante. Procedo a acercarme con cautela y comienzo a insinuarme, como una serpiente que zigzaguea sobre el dorso de su presa, me envuelvo en su boca, en sus ojos, en su piel morena,  y lentamente nos encontramos juntos en la infinidad de la palabra, me entero de su capacidad, me asusta pensar que ella es como yo, vamos a su casa, me ofrece un trago de champagne y cierro los ojos. En un ávido instante lo niego, y ríe. La miro con certidumbre y me dispongo a reír de mismo modo. Buen intento, que bueno saber que la soledad se llama como vos.



domingo, 26 de febrero de 2017

Anécdota de vagos y un asesino (Memorias)

Ciertas experiencias demandan nuevas vivencias, enseñanzas justas pero no necesarias. La anécdota de un hombre que se empapa de miseria, muerto en vida bajo el presidio, esperando la paz que hace mucho se le fue. En la madrugada del siete de enero, un grupo de muchachos son detenidos a plena vía pública, puesto que fueron sorprendidos por consumo de alcohol y sustancias ilegales.

- Me lo merezco. - Me repetía constante en la cabeza
- Este es mi regalo de año nuevo, detenido en la estación junto a mis amigos y una muchacha que quiero y a duras penas me besa. Me lo merezco, es mas, deberían golpearme, agruparme con los delincuentes, que me escupan, pero que no me violen. *Monólogo de un ebrio.*

El reloj marca las dos de la madrugada, ella pega gritos como si la fueran a violar, cosa irónica a mi parecer, en las celdas de mujeres no había ningún transexual, aparte que las mujeres carecen de pene, esas mujeres se miraban pacificas. Por otra parte, nosotros excepto yo, con la cara agobiada y el arrepentimiento en alto; yo merecía estar ahí.

- ¡Ya hombre, guarda silencio chavala! - Expresó uno de los tantos policías. 

Entre risas y sonrisas, los policías nos miraban mientras uno de nosotros discutía, cabe señalar que yo estaba en un completo silencio, pero en mi mente las palabras sobraban; entonces entre ellos se burlaban de nuestro estado, como sea que se le pueda llamar, enllavados, drogados, ebrios, borrachos... ¿Cómo es posible que estos muchachos de "buena estirpe social" estén en esta estación? Son unos pendejos afresados. Yo no sé que se les pasó por esa cabeza de mierda, puros niños mimados; esposemos al negrito de pelo largo, ese andaba la marihuana. Feo les va ir, ¿Vos sabes por qué el hijo de un comisionado está con ellos? No me vas a creer, ese era el que andaba la marihuana y se la dio al otro. (Risas) ¡Que hijueputa mas vivo!

Pasa el tiempo, corre el reloj y los segundo pesan. Todos sentados en el pavimento cerca de la gran pared azul, nos ponen en pie, nos revisan mientras apoyamos las manos contra la pared y la lampara alumbra a cierta distancia nuestros rostros, nos requisan, toman nuestras pertenencias y nos mandan por suerte a una misma celda, excepto ella, que se quedó sola, que lástima. Dentro en la celda me quedé de pie observando el entorno, había una lampara que no brillaba mucho por fuera de las rejas, una sola lampara para las seis celdas, habían muchos zancudos, las camas eran de concretos, y hacia un calor insoportable, el baño era un letrina sucia y compartía el mismo espacio de aquello que podrías llamar ducha. Estaba muy elevado gracias a la marihuana, y ebrio a la vez gracias al alcohol, no pude más, y me dormí en el segundo piso de la cama. Me dice un hombre entre las sombras que apenas se podía ver, envuelto en unos harapos y unos periódicos.

- Si aquí no te cobijas bien, vas a salir con dengue.
- Te creo, le haces huevo para estar acostumbrado al ambiente. - Le respondí.
- La costumbre loco, vos sabes. 
- Buenas noches.
- Buenas madrugadas. - Finiquité. 

Ya eran como las cinco de la mañana aproximadamente, entonces abrí los ojos y logré percibir música, ¡Sí! Música en la cárcel; era un hombre que en la celda dos golpeaba la pared con ritmo mientras cantaba alabanzas sobre su fe, en ese momento no sé que era mas insoportable, si escucharlo cantar, o los piquetes en todo mi cuerpo, a fin de cuentas decidí que eran peor los piquetes, pues el tipo cantaba bastante entonado. Me levanto de la cama, y me pongo en pie junto a las rejas mientras veo a un hombre bastante flaco saludándome, le correspondo el saludo y le comienzo a preguntar sobre el porqué esta preso. Me dice que robaba a la gente, pero lo percibí algo fuera de sus cabales, pues llegué a esa conclusión puesto que en la celda donde él estaba se encontraba solo; de repente se escucha un crujido bastante sonoro, y se abre la puerta que da paso al punto de control de la cárcel, entra un policía con dos hombres y los mete a la celda donde estaba con mis estimados amigos y el tipo raro que aun seguía envuelto entre harapos y periódicos, no le importó al parecer la aparición del agente. Mis amigos introdujeron conversación con los tipos, entonces comienzan a contar que los detuvieron por posesión de marihuana, bastante marihuana, cosa graciosa; uno sale a la hora, mientras el otro comienza a contar que lo detuvieron recién terminaba de follar con una morena que según él estaba buena; pasa una hora y todos preocupados, el tipo faltante salió a las siete y media, rumbo a los juzgados, mientras uno de nosotros comienza a llorarle al policía que ingresó de nuevo para meter a un tipo que llegó borracho, cabe señalar que el agente lo ignoraba de una manera fatal. Me llamó la atención que cuando ya eran por alrededor de las ocho, el tipo raro se levanta, tenía la cara algo desfigurada, era de pequeña estatura, moreno y tenia uno que otro tatuaje mal hecho en el brazo izquierdo, o en el derecho quizá. Se levanta de su cama con dirección al recién ingresado y le comienza a decir que se levanté, que se diera un baño, era obvio que le pidiera eso, olía feo y estaba muy sucio. El tipo no acata la orden al momento, pero al rato se levanta y se baña, le sigue el tipo con la cicatriz y de golpe comienzan a interactuar entre ellos, a los minutos estábamos todos conversando con todos, pues la conversación era la mejor forma de no aburrirse en un lugar pequeño, y así pasamos. 

Miraba con constancia las paredes y me llamaba la atención muchas cosas escritas en ellas. Dibujos, frases motivacionales, signos sin sentidos, nombres; y como yo soy un hombre que se adapta al entorno, comencé a dibujar, a escribir frases no motivacionales, escribí el nombre de todas las mujeres que me han gustado pero nunca tuve algo con ellas y hasta escribí el mio para conmemorar mi visita a la estación uno, por otro lado mis otros compañeros de celda siguieron mis pasos, uno de ellos escribió las tablas de multiplicar, por si algún día alguien llega dispuesto a estudiar. El hombre raro con la cicatriz en la cara, se portaba amigable y nos dio su nombre, se llama Manuel. Nos regaló comida, nos dio bebida y yo se la acepte, me importó un bledo el asco, pues su humildad fue más grande que el asco que me pudo haber causado.

- Mucho gusto Manuel, y contános... ¿Como llegaste aquí?
- Es una historia bien larga chavalos.
- No importa, estoy seguro que todos querrán escucharte, a mi me interesa.
- Esto es algo que no me gusta contar, vos sabes, antes me traumaba pero ahora pues puedo vivir tranquilo. - Expresó con un tono melancólico.

"Todo empezó cuando yo conocí a una chavala, allá en la Concha, Carazo, yo tenía como unos 28 años y me había ido bien, no terminé la secundaria, pero como fui un maje trabajador, el dinero difícilmente me faltaba, pues había ido a trabajar a Costa Rica, y ahí vos sabes que los ticos pagan bien, mi familia siempre me había apoyado y nunca me faltó el cariño y el calor de ellos. A mi me gustaba la jaña, el problema con ella es que tenía a su ex que era bien chivo; entonces salíamos a comer para conocernos mejor, y ya al tercer la día la maje estaba socando, después de esa vez, pocas veces salíamos sin terminar cogiendo, me gustaba ella bastante, y así estuvimos pues... Pasó el tiempo y una vez yo estaba en la casa con mi roco, mi mama, y mis hermanos, estábamos celebrando el cumpleaños de mi papa, que ya estaba algo viejo y de repente me llama la chavala, le respondo y me viene diciendo que la acompañe a una fiesta que había en el pueblo, creo que era la boda de una jefa que ella tenía, la mujer tenía reales y entonces invitó a medio pueblo, y pues yo no quería ir la verdad, yo quería que ella estuviera conmigo, aquí en mi casa. En ese momento mi papa me dice: "Hijo, ¿Para donde vas? Sí aquí estas con tu familia, aquí estas bien, no salgas hombre, haceme caso" Y yo pues siempre le hacia caso pero me gano la brama, y la llame y le dije que me esperara en la plaza que estaba cerca del lugar donde ella estaba; me las tuve que ingeniar para salir de la casa, pues yo sabia que me iba a dilatar y le meto el cuento a mi hermano y a mi roca que iba por más guaro, y así fue, le metí labia y tomé camino. Voy por ella, y uy loco, caminada de perro la que me pegue. Se me había bajado el guaro que había tomado en la casa, con esa caminada toda mierda se bajaba. Me la afinco y le doy un abrazo, y nos vamos pues a la cosa esa de la fiesta, ya en la mera bailadera de repente veo a un maje que nos estaba choteando, y resulta que era uno de los amigos del ex de la chavala, yo me pongo chiva porque el maje tiene fama de que le gusta armar bochinche y yo la verdad soy tranquilo y no me gustan esas cosas, entonces le digo a la chavala que ya me voy, y en lo que estoy saliendo me topo al maje, y me comienza a torear, pero se pone con otros majes y yo le meto su cachimbazo, en la vergueadera de repente veo a unos majes que le van pasando un gran machete y yo me pego la corrida y me comienzan a seguir; yo iba corriendo con miedo la verdad, y me voy cansando y me detengo en un parquecito pero los majes me venían taloneando, así que me tocó enfrentarlos pues, pero para mi suerte ahí estaban unos majes pues que eras mis broderes y me ayudaron a cagar a los majes que venían detrás mio y de paso yo les pedí un machete para defenderme por si el hijueputa se dejaba venir, dicho y hecho mi hermano, llegó el hijueputa con el gran machete y nos agarramos, yo me iba capeando al suave las estiradas que el maje me lanzaba, pero en una me trompiezo y siento un ardor feiuco en la cara, me metió un machetazo el hijueputa y por eso es que tengo esta gran cicatriz fea en la cara, mira hermano, yo la verdad me hacía hombre muerto, pero me aventé y le tire la mano con el machetito que me dieron, pero el maje se capeo, ya casi al final de todo estábamos algo golpeados, pues nos habíamos alcanzado a dar unos cuantos aruños con el machete. Estábamos en un árbol y yo aprovecho a capearme los vergazos, pues es que en una de las tantas que le trate de dar mi machete  se partió y ahí si estaba en un estado crítico, el maje la caga y se resbala, se le cae el machete y yo pensando en agarrarlo lo dejé ahí y con mi medio machete le metí varios machetazos, como 30 tal vez, me sentía endiablado, pero de repente me sentía débil, mal, vos sabes, si andaba la cara partida, y andaba sangrando, entonces me fui a la casa y me ve mi hermano y el maje se agita y me dice que vayamos a verguear al hijueputa, pero él no se imagino que yo ya lo había matado y me llevan pues al hospital, mi mama y mi papa me estaban llorando, eso es lo último de lo que me acuerdo, porque después me la pase inconsciente como por dos días, entonces pasado tres días escucho una conversación de la enfermera hablando sobre mi caso y que me van a llevar a juicio después del alta, y me escapé, volví con la maje, pero ya no era lo mismo, la había cachimbeado porque se portaba en un plan mierda y la deje sola, pase trabajando en una carpintería y a los 7 meses la policía me agarro, y aquí estoy, yo estoy pagando mi error aquí chele por una mujer que no fue buena y por no hacerle caso a mi papa."

- Vaya. Clase historia loco. - Le respondí anonadado.

La verdad fue una historia triste, ¿Verdad? Vaya, estos pendejos se durmieron.

- Ya ahora estoy en lo que estoy. - Contestó triste. 
- ¿Y no sentís impulsos de violencia a veces? - Le pregunté curioso.
- La verdad no loco, yo no soy violento, pero esa vez si sentí que el diablo me poseyó.
- Creo que fue tu instinto de supervivencia, situaciones que demandan una respuesta que jamas esperarías dar. 
- ...
- Tranquilo sí.

Ya el sol estaba algo alto y supuse que daban las tres y media o cuatro, cuando repente escucho que abren las puertas y dicen mi nombre; mi acta de libertad ya estaba lista, y salí, no supe nada de ella, ni la he vuelto a ver. A los minutos salieron los demás, pero uno se quedó, me despedí de Manuel, le pedí sus datos pero lo único que me dio fue el recuerdo de escuchar a un hombre arrepentido de sus actos. Me despedí de todos la verdad y les agradecí la hospitalidad y la amabilidad, pues me habían regalado galletas y otras cosas; los únicos de los cuales no hice contacto fueron con los de la celda uno, donde todos eran maras, trataron de asustarme pero no cedí y me fui haciéndoles una broma. Me sentí nuevo al sentir que el sol me daba en la cara, y salí con la mente mas aterrizada, pues las condiciones y el trato humano desaparecen cuando estas preso, me sentí como un león en el zoológico, aparte que la policía se olvida que tratan con humanos, salí a comprarle comida al que se quedó y llegué a mi cama pensando en como escribir esto.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Incógnito#1

Ciertas noticias sugieren una posible lluvia de estrellas fugaces. ¿Estrellas fugaces? Tal vez sean cometas, o restos de meteoritos, o algún asteroide que se degrada. Por el momento, la incertidumbre es el hecho más convincente.

Michael me invitó para este sábado a una fiesta en su casa; su mamá me dijo que te preguntara sobre si es posible que le prestes dos de los tres sofás que tenemos, ¿Qué le digo?

- No hay problema, que los venga a traer cuando pueda, o bien, un día antes.
- Bueno. - Le respondí sin más.

Viernes 25 de Noviembre

El clima ha estado bastante suave, las conversaciones se tornan interesantes en cuanto la noche cae; estoy tomando notas, reportando sobre lo que pasó ayer  y lo que pasó hace un par de horas. La feria de sexualidad convenció al público, que se sorprendió por las inéditas publicaciones.

El teléfono suena, Gabriela se queja e Inés se impone en el silencio, y en el secreto de sus ojos se queda muda.

- ¿Qué pasó?
- Mañana es sábado.
- ¿Sí? No te creo. - Expresé sarcástico.
- ¿No me crees? - Comentó con un tono retador, típico de ella.

La quede viendo fijo a los ojos, pero no sólo miraba sus ojos, observaba con deleite su piel, el rojo marchito de su cabello y sus piernas largas. Perdido en el encanto de su furia que me causa nerviosismo y ansiedad. Inés por otro lado, sencilla, con la mirada precisa y las palabras inciertas, fijaba sus oídos en el pleito de nosotros, tan torpe y a la vez genial; paseaba su mano por el cuello y tomaba con delicadeza cierto mechón azul, hasta llegar a su ancha espalda. Estúpida miopía, estúpido astigmatismo, esas gafas inhibían el encanto de sus ojos, hermosos, grandes, sin palabras.

- Muchachas.
- ¿Sí? - Respondió Gabriela.
- ¿Me acompañan mañana a la fiesta de un amigo?
- Bueno.
- Inés, ¿Y vos?

No responde, me jode su silencio.

- ¿Inés? Le repetí un tanto alterado. - ¿Vamos?

Me queda viendo, sonríe un poco y me asienta con la cabeza de arriba para abajo, lento. Pero que necia.

7:36 P.M.

Me gustan tus piernas, me imagino dormido en ellas, despertándome solamente para besarlas, hasta llegar a tu boca, tus labios, tus ojos, la esencia que emana la dermis pálida, huele a sexo. En la noche me gusta irme con vos a posarme en el Lada del 2001, viejo, feo, bonito, y Bruno jodiendo. ¡Mira! Una estrella fugaz, ¿Pediste un deseo?

lunes, 4 de julio de 2016

Perspectiva #1

Ahora que todo se está empezando a poner como era antes, aburrido, rutinario...

Ya las cosas perdieron su gracia, pues no es lo mismo fumar, porque el desorden de ideas que giran en una misma proyección, no se visualizan de manera correcta sino mas bien se pronuncian abstracta y poco entendible. Ya no es divertido hacer ciertas cosas, porque me acostumbre a la novedad de tu no casual y sencilla forma de vivir y ser, que ahora que lo veo, siento que lo carezco en definitiva, al menos antes era más fácil, no te había quitado la paciencia como te la he quitado ahorita, y la verdad de todas las cosas que lamento, es ser un niño para vos.

Cuántas veces no quise ser un hombre tratando de que vieras que me esforzaba aunque nunca lo pareciera, es triste, tonto, y de verdad muy estúpida toda esta perra situación. Supongo que el lamento no puede repercutir en directo con la posibilidad de una resignación leal. Ahora que pienso de manera más libre, puedo entender que el exceso corrompe hasta los vientos mas limpios. Las personas se imponen por unidad para ver que tan listos son en un grupo que carece de una guía. El liderato del día a día, ver quien es el mejor, el mas aquí, el más allá, el más este... siempre limitándose, todo por no ver opciones que el camino y las probabilidades ofrecen.

¿A quien carajo le sirven tantos conocimientos si su compañero de ideales y promesas futuras se va y te deja en la salvaje duda de los hechos sin descifrar?

Te necesito, porque a tu lado me siento un hombre, porque a tu lado me siento el mejor, y no porque lo sea, sino porque conocerte es comprender lo que tus ojos liberan y tu boca calla. Y eso, comprender eso, me transforma y me abre los ojos a perspectivas que al lado de otro nunca hubiese podido llegar a conocer. Sos el color de la llamada experiencia, las madrugadas amargas de una falsa noche, el cansancio de la rutina y el acecho constante de una memoria pasada.

¿Ahora qué? Aprendo a ignorar.

lunes, 27 de junio de 2016

Sin luz.

Envuelto en la noche, la oscuridad le murmuraba en el oído izquierdo, zumbaba a como una avispa baila en una flor en plena etapa primaveral, el frío le abrazaba los huesos, le soplaba la piel y le refrescaba la mente, en compañía del perro, la luna y un cigarro. Carlos sabía de la carta que le guardó a Kate, le prometió dársela a Jorge, apenas tuviese nueve años. Yo sabía que las cosas iban de mal a peor, no obstante, decidí que lo mejor era dejar a Jorge en un orfanato, no sé si la decisión sea la correcta, pero, no puedo cargar con ello.

El tiempo en su paso constante, demostraba su poder, Kate tenía catorce, había esperado con ansias sus quince, pero, la muerte se adelantó, y en un ágil movimiento, sin piedad le arrebató la poca vida y su cumpleaños.

 Recuerdo a Kate... tímida, reservada, sencilla, astuta y muy hábil en las artes gráficas. Sonreía sin miedo, y observaba con fijeza, sus ojos tocaban la puerta del alma, e iluminaban a como el faro guiaba a los navíos en una densa noche cruel. Su deseo era esperar cargar a Jorge en cuanto no más estuviese disponible, sentirlo en sus brazos mientras imaginaba la tardanza de la abertura de sus ojos incoloros. Escribo esto porque es probable que la muerte me esté acechando, cuando leas esta carta, quizá mi alma vague y en tus oídos mis penurias escuches.

 La vida le sonreía con certeza y apuro a Jorge, mientras las horas corrían, los minutos marchaban, pues en cada segundo la memoria se plantaba de manera que los rostros brillaban sin ser iluminados; bendición aquella que nace del secreto que no se cuenta. En una tarde silenciosa, la melancolía inundaba las almas, el farol de la entrada del pueblo temblaba tenue ante el viento que volaba con ritmo, haciendo bailar a las hojas en su danza fría, provocando el titiritar de los pájaros viejos y calvos.

Lucía escuchaba en la puerta un llanto desmesurado, fue tanto el susto que ignorar le parecía estúpido.

- Un niño... Expresó mientras decidía si estar sorprendida o no.

La canasta de un color café oscuro le incitaba a respirar con sollozos el aire triste que el llanto sin querer marcaba. Una carta saltó a sus ojos mientras acomodaba a Jorge en sus brazos. Los días solían ser diversos, y en cada paso la alegría se imponía fuerte, Jorge disfrutaba de la vida, y en los ojos de Lucía, la felicidad era verlo crecer. No hubo problema alguno con Jorge hasta que cumplió siete años.

 - Mamá, vos sos tan bonita como la luna.
- Y vos sos tan loco como el señor que vende el pan por las tarde, vaya a dormirse ya mi loquito.
 - Finiquitó mientras saboreaba de la maternidad.
- Te quiero demasiado mamá.
- Te quiero mucho Jorge.

Jorge, vení, estoy en la salida. ¿Dónde? Cerca de la puerta. Estoy afuera, ¿Dónde estás? No te veo. Aquí. Uuh, ¿Quíen eres tú? Hola, pues creo que me conoces. No creo, no te he visto nunca por el pueblo. Eso tiene una explicación, vos no salís mucho de la casa. Es cierto, todavía estoy pequeño para andar solo por ahí, y dime, ¿Cómo te llamas? - ¿Qué? No sabes mi nombre - Decía en susurros mientras sus ojos bajaban de vaga forma hacía los zapatos de Jorge. No, no lo sé. Yo me llamo Jorge, mucho gusto. Eso lo sé tontito, y dime, ¿Te gustaria jugar conmigo? Claro, está bien, siempre juego con mis otros hermanos, pero no entiendo porque no están. Inmenso en el vasto sueño, la cobija caía en el misterio de la oscuridad y el silencio, los ojos cerrados y una sonrisa risueña llenaban de paz la habitación.
En el fondo, la pena de un alma en llantos se recostaba a los pies de Jorge y le hacía cosquillas mientras dormía. Ay Jorge, hemos jugado mucho, ¿Te parece si seguimos después también?

 Mamá, ayer mientras dormía, conocí a una amiga en un sueño, no me dijo su nombre pero me dijo que íbamos a seguir jugando. Lucía preocupada por el estado mental de Jorge pensó que a su edad es común tener amigos imaginarios, no obstante, había más que imaginación...

- Seremos novios, si querés estar conmigo, tenemos que estar verdaderamente juntos.
- Creo que somos muy niños aún para ser novios, pero, me gusta jugar con vos, así que haré lo que sea para que estemos juntos. 

Jorge iba ser adoptado, por fin Lucía había encontrado quien lo quisiese, se negó, con la excusa de que no podía dejar sola a su amiga. Las noches cubrían la inocencia y en cada hora transcurrida, las sombras se hacían más fuerte. Jorge no tenía idea de los hechos, carecía de sentido común, Lucía no lo supo comprender, ¿Pero por qué? ¿No ves acaso Lucía? Los sueños se hacían más vivos, y Jorge disfrutaba eso, empezó a desear la noche con tanta intensidad, que se olvidó que a los niños como él, las tinieblas les causan miedo. Nadaba hondo hacia donde la luz huía, cantaba en la sombra de la mentira y se quedó atrapado en la locura de su pequeña mente, ¿Dónde fue a parar toda esa luz de sus ojos? 

- Jorge, ahora sí, es el momento, me siento sola.
- ¿Qué quieres que haga por ti amiguita?
- Jugaremos.
- ¿Qué jugaremos?- Kate manda aquí.
- ¿Qué tengo qué hacer?- Simple, hacerme caso. Empieza por pedirle la carta a tu mamá.
- ¿Cuál carta? - Preguntó con intriga y curiosidad.

Felicidades, hoy el día empezó bien, la mañana era fría pero no importaba, la felicidad calentaba las metas sin bases del pequeño Jorge. Ya son nueve años, ¿Y la carta?

- Mamá, mi amiga pidió que me dieras una carta, me la das por favor. Lucía se exaltó y pensó que quizá estaba jugando, y se limitó a ignorar; amigo, no le hagas caso a Kate.

El reloj marcaba las nueve, el silencio se hacía fuerte y la noche fría. El miedo no existía en Jorge, era un niño que estaba loco. Kate, hey, dime, cierro la puerta o espero por vos.

- Nos veremos en el bosque.
- Esta bien. ¿Cuándo?- En cuanto despiertes.
- Si así quier...



¿Qué? ¿Por qué estoy despierto? Apenas son las 2.30 am. Debería ir al bosque. Al paso de la ceguera, las penas acorralaban en compañía del misterio los pequeños pasos de Jorge, ahora sí. Estamos juntos, necesito que me abraces, abrázame por favor. Puñal en mano, rojo abundante, ¿Qué es esto? Jorge, poseído por Kate, mató a Lucía, que desastre, que lástima. No llores Jorge, no llores, no nos dio la carta, merecía ser castigada, yo puedo ver el futuro también, te iba a dejar, no llores mi pequeño novio, abrázame, ven.  Abre los ojos, toma el puñal y clávalo en tu corazón. Ahora abrázame de nuevo. Abre los ojos pequeño, dime, ¿Qué ves?

viernes, 24 de junio de 2016

Decepción.

Ahora que pienso con mas claridad, la luz me toca con asombro y la oscuridad me abraza con amor. Hoy me levanté y te escribí con toda mi alma, cada letra, cada oración, cada idea, fue planteada con el propósito de sentirme bien, con la idea de expresarte lo que siempre hago, para enseñarte que a pesar de lo mierda que todo se me torna, yo, incondicionalmente sigo intentándolo, matándome en la lentitud de tu ausencia y tu silencio.

Estoy en la decepción constante de tus advertencias, no querías ser querida, y a mí no me importó, no querías ser amada, sin embargo te amé... No te miento, aun te quiero, pero también te detesto. No es necesario darlo a entender hablando mal de vos, sin embargo, me nace desde la entrañas escribirte para sentirme vivo, porque sino lo hago, mis propios pensamientos me matan. Siento que tenés al diablo adentro, no, no, es quizá que vos seas el propio diablo, llena de silencio, de dolor, de miedos, llena de todo eso que yo quiero tener y vos egoístamente no querés compartir. Ahora, lo único que me acompaña es el recuerdo, y mi consuelo es la escritura.

Pienso, y me repito constantemente: "Olvídalo". Pero qué es el olvido sino todo eso que muere en el silencio de todo aquello que fue y hoy no es.


martes, 21 de junio de 2016

Reflexiones de una cronología vaga.

Enemigos hay por doquier, pero lo mas gracioso, es que el peor de ellos son tus pensamientos. Ahogado en mis pensares, buscaba la salida, una solución. Mi conciencia me abandonó, dejó de hablar conmigo hace semanas. Me duele tal vez porque sé que se fue por causas justas. He sido necio al pensar que mis ideas han sido siempre verídicas. Ella sabe lo que siento, y mis estupideces han sido las suficientes como para hacerla enojar, ella está conmigo sin saberlo, porque su imagen me acompaña hasta cuando no la quiero ver.

Ya no es necesario escribir su nombre, no porque no la quiera, sino porque acabo de descubrir que quererla a como lo hacía no era la forma mas correcta. Ahora, ya no sé cómo quererla, no porque no sienta nada, sino porque siento mucho y no sé cómo canalizarlo. ¿Qué es lo difícil? Todo, o tal vez nada. Ella dice que las cosas no laten al mismo son, yo la escucho, la recuerdo y luego pienso que tiene razón. Ojalá se dejará querer a como quiero quererla. Ese es el misterio quizá, quererla sin condiciones, sin barreras, porque ella eso me provoca.

Tristeza, abandoname, para mostrarte lo que es la felicidad. Porque mi felicidad son sus ojos y su sonrisa, su compañia y su dolor. Soledad, acercate a ella para darle a probar que no sos necesaria, y que mis sentimientos son los mas puros, así, sin peros, sin miedos, sin prejuicios, solo amor.